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Murallas de la Macarena
Vista de Murallas

Dirección c/Muñoz León, s/n

Murallas de la Macarena

Sevilla fue en tiempos pasados una ciudad cerrada, quizás la ciudad mejor amurallada de Europa.

Estas murallas fueron construidas, junto con sus torreones, bajo el imperio de Julio César, se sustituyeron por murallas la antigua empalizada de troncos con barro que había existido en época cartaginesa. Las murallas fueron ampliadas y perfeccionadas luego en época de Augusto debido al crecimiento de la ciudad.

Pero sin duda fueron los árabes los que más aportaron a la defensa de la ciudad, ensanchando ésta y amurallando el ensanche consiguiente.

El recinto amurallado de Sevilla es de tiempos almorávides, bajo el signo del sultán Alí ibn Yusuf, quien amplió el espacio urbano protegido por la cerca en casi dos veces la superficie anterior. Los almorávides, conscientes del gran impulso que estaban obteniendo los reinos cristianos del Norte de España se aplicaron en reforzar sus defensas, recreciendo los lienzos de los muros.

Casi íntegras llegaron al siglo XIX, aunque a raíz de la revolución de 1868, los revolucionarios derribaron gran parte de aquellas, quedando tan sólo los tramos de la Macarena a la puerta de Córdoba y el sector del Alcázar.

Su traza dibuja inflexiones para favorecer la técnica defensiva del flanqueo, y su técnica constructiva era a base de tapial de argamasa, cal, arena y guijarros, empleándose el ladrillo en las bóvedas y en las características fajas ornamentales de las torres.

Las puertas tendrían su acceso acodado, según se manifiesta en la de Córdoba, y según todos los indicios carecían de decoración a diferencia de las que se encuentran en el Magreb.

Las puertas se distinguían en reales, o públicas, y privadas. A fines del s. XV, con el Emperador Carlos, las públicas o reales se hacen coincidir con las principales calles, haciendo ensanchar éstas para mayor facilidad del tránsito de carruajes que ya se había generalizado, constituyendo las arterias económicas en el interior de la ciudad. Esta estructuración urbanística unida a las construcciones extramuros, dan el patrón a seguir en los años siguientes para el crecimiento de la ciudad.

Entre puertas y postigos contaba la ciudad con diecinueve accesos:

  1. Puerta Macarena, frente a la Basílica de la Macarena. Por esta puerta hizo su entrada el emperador Carlos I.
  2. Puerta de Córdoba, situada frente a la iglesia de los Capuchinos. Esta es la que conserva más claramente la disposición originaria y muestra su carácter cerrado y militar.
  3. Puerta del Sol, al final de la calle Sol, frente a la Trinidad.
  4. Puerta Osario, en la plazuela del mismo nombre.
  5. Puerta de Carmona, en la esquina de San Esteban con Menéndez y Pelayo
  6. Postigo del Jabón, situado a la mediación de la calle Tintes.
  7. Puerta de la Carne, en la calle Menéndez y Pelayo a la altura de la calle Santa María la Blanca.
  8. Postigo del Alcázar, en los Jardines de Murillo, dando entrada al Alcázar.
  9. Puerta de San Fernando. Se hallaba en la calle del mismo nombre, a la altura de la Fábrica de Tabacos.
  10. Puerta de Jerez, al final de la Avenida de la Constitución, en dirección al río.
  11. Postigo del Carbón, se encontraba en la calle Santander.
  12. Postigo del Aceite, junto al edificio de Correos; las reformas las realizó Benvenuto Tortello en 1572. Así llamado por ser el lugar por donde entraba este producto. En s. XVIII se abrió en su costado derecho una pequeña capilla donde hay un retablo barroco con la imagen de la Pura y Limpia Concepción del barrio del Arenal, obra de Pedro Roldán.
  13. Puerta del Arenal, se hallaba en la esquina de la calle Adriano con la calle García de Vinuesa.
  14. Puerta de Triana, estaba en la calle Reyes Católicos, a la altura de la calle Santas Patronas.
  15. Puerta Real, en la esquina de la calle Gravina con Alfonso XII.
  16. Postigo de San Antonio, se hallaba a espaldas del convento de san Antonio de Padua.
  17. Puerta de San Juan, en la calle Guadalquivir, entre la calle San Vicente y Torneo.
  18. Puerta de la Almenilla o de la Barqueta, en la calle Calatrava, en la plazoleta del Blanquillo.
  19. Postigo de la Feria o de la Basura, al final de la calle Feria, esquina con la calle Bécquer.

La mayor parte de la muralla fue destruida en s. XIX debido a la expansión de la ciudad.

Actualmente las puertas que quedan son la de la Macarena, Puerta de Córdoba y Postigo del Aceite.

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